Si has perdido la fe en Dios, en el amor o en la
vida; este artículo te ayudará a descubrir que la vida se puede ver de otra
manera y que en la fe puedes encontrar al más grande
aliado en tu lucha cotidiana. Además tienes la oportunidad de hacer de esta
crisis una oportunidad para consolidar tu fe.
La fe es el tesoro más grande que un ser humano
puede recibir. De acuerdo a tu forma de concebir el mundo o a tu forma de
creer. La fe tiene mayor consistencia cuando se nos viene del ser Supremo que
ha creado las cosas y nos ha creado a cada uno de nosotros. En mi caso como
cristiano católico, la fe lo recibimos en el Bautismo, donde Dios Padre, por
medio de su Hijo, a través del Espíritu Santo nos da el don de creer en Él y
hacernos hijos suyos. La luz divina irradia nuestra vida humana dejando de ese
modo la semilla de la Fe.
La fe consiste en creer en Jesucristo que es el
Hijo de Dios, que ha sido enviado por Dios Padre y que sigue actuando en la
historia de la humanidad, a través del espíritu Santo que habita en la
comunidad eclesial y en todo creyente. La fe al ser parte de la persona humana
se convierte en el elemento fundamental de la vida; porque es la fe lo que le permite
dar un verdadero sentido a la existencia del ser humano en todos sus proyectos.
Esta fe es vivida en su radicalidad, cuando se
cree en Dios, sin haber visto, percibido o palpado prueba alguna que te incida
en creer. Es por esa razón que no necesitas esperar un milagro extraordinario,
ni ver acontecimiento majestuosos; sino solamente creer en Él como nuestro
salvador. Su acto salvador en el misterio de su pasión, muerte y resurrección,
es el mayor milagro y muestra de amor que Dios nos ha manifestado.
Agradece a Dios de tener la perla más preciosa en
tu vida que es la FE. Y empieza a fortalecer en creer en él; así podrás
experimentar la libertad de ser hijo de Dios y verás cómo Dios actúa en ti y va
haciendo sus maravillas. Siguiendo este proceso encontraras la alegría de
CREER, AMAR Y VIVIR.
